Mañana se cumple una semana de mi vuelta y ya me dijeron dos veces “Celes, volvé a estar deslogueada”.
El primer día que volví, fue WOOOW.
Me sentí algo abrumada por la vuelta.
Es como que yo vivía en la playa más tranquila del universo hasta que, un día, el mar se revolucionó y yo me vi envuelta en un montón de olas, que me marearon y me sacaron de la playa, para dejarme en la horrible y súper poblada ciudad.
Pero igualmente, la sensación de que un montón de gente te “reciba” en una espacio virtual y te diga que te extrañaron y te den la bienvenida, te hace sentir bien. Muy bien. Y para mi que siempre pienso que el 99% de la población me odia, fue como un día lleno de amor y felicidad.
Aunque después lo pensás bien y es como… raro. Muy raro. Porque es todo tan intangible que, en algún punto, parece irreal.
Y eso le resta valor… ¿no?






